Saludo del alcalde

Escut

MAS QUE VISISTAR VISTABELLA...

Aunque sus padres procedían de un pequeño pueblo de la meseta interior, Julia había nacido en la gran ciudad a la que éstos emigraron, en busca de la supuesta prosperidad que el incipiente desarrollo industrial prometía. Así pues Julia se educó siguiendo las pautas del clásico ‘urbanita’, rodeada de tráfico, consumo y cine americano en invierno, y sol, playa, sombrillas y chiringuitos durante el verano.
Pasados los años, y habiendo consolidado una dilatada carrera profesional, había decidido recuperar para sus hijos aquella infancia rodeada de naturaleza que sólo conocía por las historias que su madre le contaba. Pero esta vez no se trataba de las típicas escapadas en Pascua o Nochevieja, a algún hotel de interior, para atiborrarse de carne a la brasa, vino peleón y cava; lo que ella buscaba era trasladarse en el tiempo, disfrutar de la naturaleza, la cultura, las tradiciones… Por esa razón decidió buscar en el mapa y fijarse en el pueblo de mayor altitud del territorio valenciano, Vistabella del Maestrat. Aunque llegar hasta allí no fue tarea fácil, la primera sensación nada más bajar del coche fue fascinante.
El primer fin de semana de noviembre apenas dio para visitar el Parque Natural del Penyagolosa y subir al emblemático Pico, pero los niños descubrieron dos rebaños de ovejas y uno de vacas, comieron manjares excelentes en los típicos restaurantes de montaña existentes, y durmieron en una casa rural desde donde sólo se oían, a lo lejos, los ladridos de algún perro pastor. Las visitas a Vistabella se tornaron habituales. Conocieron La Estrella, el Puente Romano, las pinturas rupestres cerca de San Bartolomé, las fuentes del Alfardé, de les Espales o La Fontana, y cada vez que regresaban a la ciudad lo hacían cargados de carne, embutidos, pan y pastas típicas. Al cabo de poco tiempo ya conocían a toda la gente del pueblo, es más, a veces, al regresar de una excursión, participaban de las habituales tertulias que se daban cita en el Castell o la ermita de San Antonio. Poco tardaron pues en dejar de ser meros visitantes de Vistabella para pasar a ser, simplemente, de Vistabella del Maestrat.